Lydia Cacho , amenazada por feminista y periodista

Lydia Cacho (Ciudad de México, 1962)  ha hecho del periodismo y de la lucha contra la violencia a las mujeres mexicanas un binomio cargado de razones. Una tarea heroica en un país machista como ninguno,  que le ha servido para ser la diana de los matones que no toleran su activismo feminista.  Motivos que tienen a la periodista amenazada de muerte desde el 14 de junio tras recibir una amenaza en la sede de la fundación que lleva su nombre, con sede en España.

Lydia  Cacho, diciendo "No más feminicidios"


Por si fuera poco, volvieron los enemigos de la libertad a llamarla por teléfono, tres días después,  para advertirle de que “mantén la boca cerrada o te mataremos. Es el último aviso”. Hechos que responden a la publicación de libros, columnas e intervenciones en los medios de comunicación, denunciando la falta de investigación del Estado mexicano hacia los casos de asesinatos, violaciones y tráfico sexual con niñas aztecas.

México es un lugar especialmente peligroso para enfrentarte a cara descubierta, como hace la periodista, a la fortaleza del machismo. Uno de cada cinco mexicanos considera “natural que a las mujeres se les prohíban más cosas que a los hombres” y el 25 por ciento afirman  que las causas de las violaciones a las mujeres es “porque provocan a los hombres”, datos extraídos de una encuesta elaborada en 2007 y que evidencia la difícil situación que padecen mujeres y defensores de los derechos humanos de éstas.

La patria de Lydia Cacho es líder en la explotación sexual a través de mafias que guardan cercanos vínculos con gobernadores, senadores, diputados y grandes empresarios del país centroamericano. El 77 por ciento de los asesinatos a mujeres no son investigados por los tribunales de justicia ni guardan una hoja preferencial en la agenda del Gobierno que preside Felipe Calderón.

Fue en 2005, con la salida a la luz del libro Los Demonios del Edén, cuando Lydia Cacho comenzó a sufrir torturas, detenciones ilegales y violencia por las autoridades policiales mexicanas. En su libro relacionó al adinerado empresario libanés Kamel Nacif, vanagloriado como “empresario ejemplar” por Vicente Fox (presidente de México 2000-2006), con las mafias de la pederastia.

En respuesta a su atrevimiento, Nacif se aprovechó de las buenas relaciones que mantenía con el gobernador del estado centro-oriental de Puebla, Mario Plutarco Martín Torres, para que le ayudara a ejercer contra Lydia Cacho toda la fuerza de la brutalidad policial. Ella misma cuenta en Los Demonios del Edén la travesía inhumana que padeció, a bordo del coche policial,  entre los 1.200 kilómetros que separan Cancún, su lugar de residencia, hasta las dependencias judiciales de Puebla.

Su detención apareció en todos los noticiarios y diarios mexicanos, gracias a la popularidad de la que goza, y pudo ser puesta en libertad con cargos. Finalmente,  pudo demostrar la existencia de  grabaciones entre el mafioso Kamel y el máximo dirigente de Puebla. La experiencia desgarradora no aminoró su activismo. Al contrario, aumentó y fue reconocida internacionalmente por hacer del binomio feminismo-periodismo su arma para defender la dignidad de las mujeres.


Su compromiso le lleva a liderar un refugio en Cancún para salvar a las mujeres y niñas que huyen de la amenaza de la violencia sexual, una labor que incomoda aún más a las organizaciones mafiosas y al Estado mexicano, que sigue sin garantizar  a las víctimas y a las defensoras de los derechos humanos de las mujeres el derecho a la tutela judicial efectiva, a la vida y al disfrute de las libertades que sí disfrutan los hombres mexicanos. 

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